El sentido del dequeísmo

Esta es una historia triste; la de Luciano, un entusiasta de la comunicación y la palabra, tanto oral como escrita.

Luciano era feliz, trabajaba para vivir, redactando, corrigiendo y ensayando. De tanto en tanto, se entretenía criticando online la redacción de artículos periodísticos. En el auto, escuchaba la radio; reía y hasta comentaba en voz alta lo que oía. Por las noches se iba a algún bar tranquilo, a leer o a charlar con amigos.

Un día, un orador le advirtió: "cuidado con el dequeísmo".

Al principio, Luciano no entendió del todo la advertencia recibida y la desestimó. Sin embargo, una semilla comenzó a germinar en su conciencia y brotó abruptamente en la forma de un sexto sentido. Ahora Luciano podía percibir una nueva señal de la realidad, podía escuchar el dequeísmo en todos lados.

De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que. De que.

Para poder ponernos en los zapatos de Luciano y así entender su infierno, deberíamos imaginar la sensación de ser capaces de percibir todas las ondas electromagnéticas que circulan por el aire: la TV, la radio, los radiotaxis, la policía, la ambulancia, etc., etc., etc.

Primero, dejó de disfrutar las charlas con sus amigos, ya que las imperfecciones de su lenguaje se sentían como martillazos en la cabeza. Después apagó la radio. Sus textos se volvieron inconexos y, por momentos, vacíos... Ya no se atrevía a poner ningún "de" antes de un "que" -a pesar de que fuese correcto-, luego pasó a ser ningún "de" ni un "que" en la misma oración, y por último, no más "des" ni "ques" en ninguna oración, ni párrafo, ni texto.

Perdió su trabajo, se refugió en el alcohol y murió de cirrosis; solo y en la más cruel de las miserias.

8 comments:

bronco said...
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Alelí said...

ayyyyy la trsite historia del ser humano!

el dequeísmo como símbolo, impecable.

estás afilado, querido.

beso beso

Maru said...

Holamm, soy Luciano

Damnificado said...

Fuera de joda, me di cuenta que es una obsesión. A mi me pasó (casi) lo mismo que le pasó al personaje del relato... Y no es joda. Al principio me parecía una exageración de un amigo que me habló del dequeísmo... Después lo empecé a escuchar en la radio y todo mi mundo cambió.

De todos modos, hay que separar entre "verdadero dequeísmo" y "dequeísmo relativo". El "verdadero dequeísmo" es cuando implica un error gramatical según la Real Academia; mientras que el "dequeísmo relativo" evidencia pobreza del lenguaje. O sea, pudiendo expresar las cosas de manera más rica, se expresa todo de manera situacional, por decirlo de algún modo.

"Duhalde está seguro de que ganará las elecciones" (gramaticalmente aceptable, pero cuestionable desde lo narrativo)

"Duhalde confía en que ganará las elecciones" (mejor en lo narrativo)

"Lilita habló de que la oposición no logra... blabla" (gramaticalmente aceptable, pero cuestionable desde lo narrativo)

"Lilita afirmó que la oposición no logra..." (mejor en lo narrativo)

Oξitoξi said...

¿De queso y tomate lo habrá suprimido también, o pasará desapercibido?

La cámara lúcida said...

ni hablar si escuchaba las declaraciones de los futbolistas...pobre luciano!

Orlok said...

Orlok se suma a la cruzada de matar a todos los dequeístas!!!!

Ah, ¿nadie la propuso?

Ah, caramba... bueno, ¿que les parece?

bronco said...

Gracias a todos. Quería compartir con Ustedes un testimonio de este flagelo.