Stalker

Un blog me atrapó. Me obsesionó. El hito fundamental de mi rutina diaria era ver ese blog, comentar y esperar respuesta a mis comentarios. A veces entraba cinco o seis veces por día para ver si había respondido. Me encantaba el foro que se armaba.

Hice todo lo posible para conocer al autor y finalmente charlamos por mail.

Este medio es una bendición. Me puso en contacto con personas que están en mi misma sintonía, que cada día postean cosas que hacen mella en mí. Me atrapan los blogs que están sincronizados con mi estado de ánimo, donde se postean cosas que, increíblemente, pasaron por mi cabeza momentos antes.

Y ese blog era así. No podía creer la conexión que había con su autor. No podía creerlo. Me comuniqué nuevamente y lo contacté por mail. Nunca supe su nombre verdadero ni su sexo. Necesitaba verlo, conocerlo. Saber cómo era. Qué era. Quedamos en vernos y me plantó. Esperé dos horas y nada. No tenía su celular y nunca pude saber el motivo de su cancelación.

Traté de ubicarlo por mail y nada. Nunca sentí tanta bronca. Me sentía estúpido, de haber abierto mi mente y mi alma a esa persona que me dejó plantado. ¿Por qué hizo eso? Si estábamos re conectados.

Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito. Maldito.

No puedo creer que haya gente que deje pasar la oportunidad de encontrarse con su complemento. No puedo aceptarlo. No puedo admitirlo.

Seguí entrando a su blog para ver en qué andaba. Y siempre igual, siempre acertando, dando en el clavo, demostrándome día a día que había una conexión especial entre nosotros… de esas que no deben dejarse pasar.

Seguí haciendo comentarios y empecé a entrar más veces por día y nada. Ni me registraba. Ya no me respondía.

Me dio una mala sensación cuando activó la moderación de comentarios. Y yo tenía razón. Estaba seguro que algo iba a hacer. Porque somos iguales, pensamos igual y yo haría lo mismo. Si. Empezó a suprimir mis comentarios.

¿Por qué pone tanta distancia? ¿No se da cuenta que me lastima? ¿Qué le cuesta responderme o dejar mis comentarios?

Entonces empecé a hacer todo lo posible para que me prestara atención, empecé a buscarlo, buscarlo y buscarlo. Llamé su atención de todos los modos posibles, le dejé mil mensajes, mil mails, mil palabras. Lo empecé a putiar como nunca putié a nadie, para que se diera cuenta de su error, de su mezquindad. Quería volverlo tan loco como él me volvió a mí.

Un día lo logré. Cerró su casilla de mail y su blog.

Pero yo ya se donde está y quién es y cómo se llama y cómo acceder a él. Porque todos cometen errores y dan pistas sobre su identidad y paradero y datos personales.

Ahora estoy frente a la puerta de su casa y me va a escuchar. Me va a conocer. Lo voy a conocer. Ahora va a entender que no tiene que hacer eso. No está bien hacerle daño a la gente que es buena como yo, que abre su corazón y su mente.

Me devora la ansiedad, me devora. Me devora. Me devora. Me…

Qué buen pedo me puse para bancarme esto. Santo remedio es el alcohol. Santo remedio. Y fumar. Fumar. Fumar. Fumar. Me abre la mente.

¿Habrá alguien adentro?

Me quedo haciendo guardia. Espero, espero, espero. Fumo, fumo, fumo.

Nadie contesta. Le dejo una carta por debajo de la puerta para que sepa que pasé por acá y se prepare para lo que viene. Ahora sabrá que se donde vive, quién es y dónde está. Que ya no puede ocultarse detrás de Internet. Que puedo tocarlo y hacer lo que quiera. Que la ansiedad lo devore tanto como a mí.

Pasé la carta bajo la puerta y me fui a casa.

Al llegar a casa encontré un papel que me atormentó. 

10 comments:

Marie said...

ay qué miedo, dejame de joder, aunque es cierto, yo soy mi mejor stalker

Orlok said...

No me gusta la referencia circular, prefiero pensar que el universo está lleno de stalkers (así nos sentimos importantes).

Una vez tuve un/una stalker por celular que me adulaba a través de msgs, etc. Llamé desde un privado y no me atendió, y al toque me mandó un texto que decía "así no". Me cagué hasta las patas. Nunca sabré quien fue. Quizás era yo...

Alelí said...

ay, bro, me dió miedo otra vez! ud. anda tenebroso pero me gusta, eh? mucho, es ese gustito tan especial del suspenso.

me gusta la circularidad.

beso

Oξitoξi said...

jaja genial ¿y el papel era de él?, ¿el gato calló en la trampa?.

alobonzo said...

Stalker... stalker... ahhh eras vos !!! bien ahi... Te podría estar siguiendo Leo Dan.
A mi me mensajeo un par de veces un tachero, pero era re grassa.
Me dejaba en el celu voces del Negro Oro.

bro said...

Marie: ¿No serás vos la que manda anónimos disfrazados en turboperras?

Orlok: Tu vida es una referencia circular. Admitilo.

Alelí: No temas. stoy del otro lado de la pantalla y tal vez ni siquiera existo.

Oxi: Eso nunca te lo diré.


Alobonzo: Corneta.

Madame Lulu said...

dear bro,me hubiera gustado que me persiga tarkovsky

bro said...

Madame: Qué alegría verla. Para la próxima le conseguiré algún ruso cineasta.

Anonymous said...

don Cortazar ha mellado su golova, donbró

pics 'n' roll said...

hi hi hi hi...