Esclavismo vs. Neo-esclavismo

Definamos al esclavismo como un régimen de abastecimiento de mano de obra donde la misma está integrada por personas privadas de su libertad. Suponiendo que el amo quisiera maximizar sus ganancias; los corolarios de esta definición serían los siguientes: (i) El amo debe asegurarle un nivel de salud mínimo indispensable a su esclavo; (ii) el amo puede comprar y/o vender a su esclavo y (iii) el amo puede castigar, pero nunca matar a su esclavo. Las conclusiones al respecto son las siguientes: (i) para que pueda hacerlo trabajar lo máximo posible y venderlo más caro; (ii) para evitar tener capital inmovilizado y (iii) porque significaría lucro cesante el no poder venderlo. En definitiva, el esclavo recibe el mismo trato que una máquina a la cual se le desea sacar el máximo rendimiento posible: deben repararse los daños provocados por el uso. No tiene sentido destruirla o descartarla, ya que su costo de reposición es elevado.

En cambio, el neo-esclavismo se vive hoy en día en cualquier gran empresa y puede definirse como un régimen de abastecimiento de mano de obra donde la misma está integrada por personas libres, pero exigidas más allá de los límites impuestos por la Ley. Los corolarios de esta definición surgen de la simple observación de la realidad: (i) El patrón exigirá lo máximo posible a su empleado y (ii) el patrón incurre en gastos tanto al tomar un empleado, como al deshacerse de él. Las conclusiones al respecto son las siguientes: (i) Este método funciona de filtro: quien rinde el máximo, se queda; quien no logra adaptarse, se va por sí mismo; y (ii) los gastos de reclutamiento se dan a la entrada y a la salida de personal; dado que si sale uno, debe entrar otro. Por ello deben evitarse a toda costa los gastos en indemnizaciones. En definitiva, el empleado recibe el mismo trato que un artefacto descartable: debe usarse hasta que se gaste o se rompa por el uso. No tiene sentido repararlo, ya que su costo de reposición es bajo; y tampoco descartarlo antes de tiempo, si puede seguir sirviendo (incluso para otros fines).

Es un hecho que ni un amo ni un dueño de una gran empresa conocen por su nombre o facultades humanas a todos sus esclavos y empleados, respectivamente. Sólo conocen dos cifras con exactitud: la cantidad de ese recurso y su capacidad promedio de generar dinero. Por ello, en el extremo, podemos analizar estos fenómenos laborales como sistemas compuestos exclusivamente por fuerzas económicas. Recién en este punto, la esclavitud y la neo-esclavitud serían comparables. A partir de ello, sería correcto afirmar que a los ojos de un amo o patrón, esas personas son herramientas. Entonces, salvadas las distancias, ¿a quién se valora más, al esclavo o al neo-esclavo?

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